Trozos de prehistoria: 19-1-7
Por que de vez en cuando tuve momentos muy divertidos
“…-Piensa que no va a ser tan caro, las chicas las tenemos, la primera semana no tenemos que pagar a los chinos y ellas me han dicho que ya tienen algunos clientes que no les dan problemas y que pagan muy bien-
-Joder, y que son ¿angeles?-
-No, disminuidos fisicos y psiquicos que necesitan practicar sexo como cualquier hijo de dios y se dedican a follarselos y alguna mamadita una vez a la semana durante una hora y les pagan 200 euros.-…”
N.P.: Ole tus huevos.
Barquitos en el oceano
Siempre le habían considerado “el loco”, estuviera donde estuviera, no es que llamase especialmente la atención, no iba por ahí montando el pollo, ni insultaba a nadie ni nada de eso. A la gente le parecía mal su teoría sobre las maquinas expendedoras.
Con los años el se había ido inhibiendo de contar su teoría, al principio cuando llego a esa conclusión tan peligrosa, había ido contándoselo a todo el mundo, lo que por desgracia tuvo consecuencias laborales y familiares desastrosas, con los años se había ido moderando en su entusiasmo, pero no podía evitarlo, con lo años había ido confirmando todas sus sospechas y sabia que eran ciertas.
Durante todos estos años había ido estudiando diferentes cifras, he incluso las fichas técnicas de las maquinas expendedoras, y había llegado a una sorprendente conclusión, el gobierno controlaba la voluntad de los ciudadanos a través de las maquinas expendedoras, no se limitaban a las de bebida o comida, lo hacia con todas. Lo había estudiado todo, su país era el mayor consumidor a través de estas maquinas del demonio desde hacia años, esos datos, por supuesto nunca se daban a la opinión publica. Lo hacían de muchas maneras diferentes, había descubierto que en los alimentos, lo mas habitual, era poner sustancias que permitían doblegar la voluntad del usuario mas fácilmente, daba igual para que lado, “lo mas importante es que mantienen al ciudadano en un estado de aletargamiento, pero que no se nota”, esto ultimo se lo había dicho un amigo suyo medico que había analizado algunas bebidas y que pertenecía como el a la red Desatrapad@s, un grupo de personas que tenia la visión mas real de la sociedad y que constituían el único consuelo de este hombre.
Ahora trabaja solo, no tiene compañeros y gracias a su oficio de barrendero, en la madrugada se dedica a destrozar todas las maquinas expendedoras que se encuentra en su camino, si te le encuentras, tal vez puedas echarle una mano.
N.A.: Hoy he repasado hasta los acentos.
Titulando
Se llamaba Rosa, por Rosa de Luxemburgo. Su madre habia sido criada por un obrero del metal, de esos que pelearon toda la puta vida para que le explotaran, mucho antes de existiese la Carta de Derechos. Y era comunista, y la niña, vivio entre los libros de su padre y las entradas de la policia a buscarle por su actividad sindical clandestina.
Lo que no consiguieron los de la Brigada Social lo habian conseguido los chatos de vino que no paraba de meterse en el cuerpo desde que cantaba el gallo de Segismunda hasta que se acostaba, muchos dias en el granero.
Y llego la guerra, y le toco el lado equivocado, y tuvieron que salir por patas, por que los “paseos” eran demasiado habituales, el señor Rodriguez y la señora (o mas bien madame) Muns, solo se pudieron llevar, aparte de la ropa que llevaban puesta y a su asustada hija Rosita, ni un solo libro de la biblioteca de mas de 2500 volumenes que habia acumulado, principalmente su madre, la señora Marine Muns, que coincidio con Rosa de Luxemburgo en la Universidad de Zurich, ella no pudo terminar la carrera. Ella huyo a España con sus padres y fue don de conocio a Mario Rodriguez, alumno de la Escuela Completa de Educacion Basica y Oficios Varios de la Republica. Lee más »
Suma y sigue
Y quieren que olvidemos…(1)
Hay dias que te pierdes…
…y ves que hay gente que se aburre mas que tu, o no (I) o que la gente es muy rara, y tu tambien (mira quines verbales informaticos para torpes). Un saludo.
Gracias N.
El que llego por la tarde fue mucho peor, a pesar de que se habia fumado media selva marroqui, no consiguio evitar sentarse junto a el en la bendita cena en la cual una furibunda tele, y entre un ambiente de patrioterismo-racial-pijo, pasó el primer plato escuchando el himno que cantaba el rapado de camisa fina que tenia a su izquierda (ironica negra de logica matematica), el himno que el General Frondoso, dictadorzuelo-despota-asesino del siglo pasado que goberno la region que defendia esa manjua de muchachos millonarios enfundados en carisimas camisetas bermellonas y que miles en directo, millones en television y un grupillo de nazis-pijos (con excepcionales excepciones) y un republicano despistado estuvieron viendo en la television de un barucho mientras tomaban unas cervezas.
¿La realidad?
De fondo sonaba una version en euskera del rock de la carcel, el sabia que solo tenia que dar un toque y ellas aparecerian de inmediato, no eran guapas, pero a las cuatro y media de la mañana la conversacion siempre estaba mezclada de sustancias corrosivas, eso facilitaba que casi siempre pudiese colarse en su cuarto y aprovecharse de ellas, aunque la verdad, se dejaban poco, ademas alguna siempre se iba con algun otro del local, vaya mierda de hospital.
Ese dia llegaria
El lo sabia, sabia que algun dia volveria, que ya habia arrastrado suficiente su cuerpo y su mente por el barro, 35 años eran suficientes para cerrar heridas y para que durante ese tiempo, haya cometido el numero suficiente de cagadas para haber aprendido algo y dejar de querer suicidarse lentamente y pasar a morir lo mas despacio posible.
Pero la puta realidad es tozuda y el que se habia prometido pasar todo lo desapercibido que se puede pasar en un pueblo de menos de diez mil habitantes, es decir nada, por lo menos hasta que se instalase en casa de su abuela Tecla. Asi que sin haber llegado a pisar suelo almonteño de la horrible “Nueva Estacion de Pozo Almonte”… -¿Moncho?, ¿eres tu?-, a pesar de los años y de que no le habia vuelto a ver en veinte años, era el mismo cara de jilipollas de Moscato, “El Largo”, -Ostia, tio como te has puesto, ¿seguiste creciendo eh, cabron?-, -Y tu sigues igual de feo-, Moncho no habia querido que le quedase tan borde pero no lo pudo evitar ocho horas y media de autobus junto a primero una monja que no paraba de roncar y luego un tipo que se empeñaba en contarle su vida, por mas que el le mandase tres veces a tomar por el culo, habian hecho mella en sus ganas de recordar “viejos tiempos”, y el largo seguia siendo de los que no las pillaba a la primera -Te invito a una caña, que el bar de aqui es de Arrenea, ¿te acuerdas de el?, el que jugaba de dos, ahora tiene el bar de la estacion-, -Bueno, pero solo una-, por lo menos la caña le despejaria un poco la cabeza si el largo no acababa de hincharle las pelotas. Asi que entraron en el bar, Moncho con su exiguo equipaje al hombro y el largo con la sonrisa bailandole en la cara -¡Urruti!, ¡Mira quien ha venido!-, Jose Arrenea Urrutikoetxea, Urruti para los amigos y conocidos, era un tipo de 130 kilos de esos recios, duros, que no van a salir corriendo detras tuyo, pero como te pillen pegado a la barra te sueltan un sopapo que te da cien vueltas la cara, ademas todo lo que tenia de armario lo tenia de seco, asi que le echo una mirada de arriba a abajo a Moncho y le espeto -Te lo tomaste con calma Miranda- (Siempre le llamaba asi porque la familia de Urruti, del PU le decian desde pequeño que la familia del padre de Moncho eran unos aristocratas ladrones), Moncho ignoro lo del apellido y le dedico media sonrisa sarcastica que el unico que no pillo fue, evidentemente el largo -Bueno, ¿van esas cañas o que?-, Urruti le miro con cara de pocos amigos y se puso a tirar las cañas.
Mientras se tomaron las cañas el largo le pregunto a Moncho que tal le habia ido por aquelllos lares y Urruti aplicaba esa magica capacidad que tienen los que estan detras de una barra para seguir las conversaciones de todos los que estan en la barra y en la mayor parte de las ocasiones (salvo Urruti, que para eso era un seco) opinar y creerse con la razon, asi que dada la tesitura, Moncho, por supuesto, les mintio y les dijo que habia estado trabajando aqui y alla, sin precisar demasiado, tampoco estaba por la labor de contarles que habia pasado desde cocainomano, pasando por vagabundo millonario (por lo menos en el banco) a prospero empresario inversor en tugurios de putas de mala muerte, era el primer dia, y sabia que ese dia llegaria.
Cuentos cuentistas
UNO
La casa era grande, pero su mundo cada dia, cada mes, cada hora, cada minuto se hacia mas y mas pequeño, todo era mas sencillo, los problemas se resumian, los grises se apagaban y eso el siempre supo que era bueno, porque las cosas sencillas siempre son buenas.
Todo consistia en levantarse, actuar y acostarse, sus actuaciones cada vez eran mas iguales, no eran tediosas porque el sabia que lo que hacia era bueno y si las cosas eran sencillas y buenas nadie podria salir dañado. No podia existir nadie que no lo entendiese
OTRA
La casa era grande, pero su mundo cada dia, cada mes, cada hora, cada minuto se hacia mas y mas pequeño, todo era mas simple, los problemas cada vez eran mayores, las soluciones mas complejas y ella siempre creyo que todo se podia arreglar con compresion y cariño, porque si existe cariño y comprension siempre acaba saliendo la parte buena de la gente.
Todo consistia en comprender y cariño, siempre comprender y cariño… asi los golpes diarios dolian diariamente menos.
Colores
Mi realidad empieza con una farola, continua con dos chimeneas y termina en un deposito de noseque, en el medio hay tejados, esencialmente rojos, y campo, de colores, verdes, marrones, y luego esta la carretera que se parece mucho a mis venas, tambien puedes saber de salud solo con mirarla.
Solo veo una pequeña porcion de todas las carreteras de la ciudad, pero mi trozo es importante, es de los trozos mas importantes, es por lo menos la vena cava de las carreteras de la ciudad, pasan muchos camiones, y tambien pasan coches de multitud de colores, verde atlantico, rojo fuego, blanco nieve, gris nube, parece que han conseguido que los coches tengan mas colores que la naturaleza.







